Acabo de terminar de leer una gran novela: El
umbral del bosque, del escritor argentino
Patricio Sturlese. La devoré en pocos días a pesar de alternar su
lectura con la de otros libros relacionados con mi investigación. Me
costaba dejarlo, y es que la trama de este libro va ganándose, página a
página, la atención del lector.
Es la historia de un largo viaje por tierras lejanas y misteriosas,
como lo son los Cárpatos, el desierto de Gobi, Tartaria, Rusia y la
península escandinava. Es también la historia del capitán veneciano
Pier Ugo Mameli, que emprende ese viaje tentado por la pequeña fortuna
que le ofrece la condesa de Báthory a cambio de que transporte un viejo
arcón desde Gobi hasta Hungría. Mameli, un avezado marino, que, tras su
cinismo y frivolidad, esconde una profunda pena, desconoce que, al
aceptar el encargo, se embarcará en una aventura que lo reencontrará
con su pasado y le cambiará el destino de manera irrevocable.
Es justo destacar la gran capacidad narrativa del autor, quien, así
como un director de orquesta va sumando instrumentos en un in crescendo
que terminará por explotar, aquel va agregando porciones de
información, retazos de acontecimientos del pasado, comentarios sutiles
y escenas que nos sumergen en una trama oscura y tenebrosa, que
presagia la revelación de un secreto terrible, impronunciable.
También quiero marcar el trabajo de investigación que se advierte en
las páginas de este libro, no sólo investigación histórica, sino
geográfica, lingüística y de las costumbres de pueblos antiguos y
desconocidos.
Si me pidiesen que resumiera en pocas palabras a El
umbral del bosque, diría: misterio y amor eterno.
Hace tiempo leí de Marcel Proust En
busca del tiempo perdido. Hoy, pensando en qué
buen libro sugerirles, recordé esta saga que comienza con En busca del tiempo perdido –
Por el camino de Swann. Le siguen otros, pero vayamos
parte por parte.
Proust es considerado uno de los
genios de las letras de todos los tiempos, y En busca del tiempo perdido,
una de sus mejores obras. A mí, esta novela me sedujo por la sutileza,
la serenidad y la claridad con que el autor describe las escenas y las
costumbres de la sociedad francesa en la que le tocó nacer. Sin duda,
era un agudo observador y un eximio escritor. Aviso: éste no será un
libro que leerán en pocas noches.
Les voy a comentar acerca de dos novelas que aún no se han publicado en
la Argentina. Lo hago para que estén atentos y, una vez que lleguen a
nuestras librerías, las lean, no se arrepentirán: